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Declaración Del President Montilla Sobre La Diada Nacional 2020

Declaración del President Montilla sobre la Diada Nacional 2020

Diada Nacional 2020

La Diada, la fiesta nacional de Catalunya, ha de ser un símbolo de la unidad del país en torno un conjunto de valores y de anhelos ampliamente compartidos, por encima de ideologías, de compromisos partidarios y de proyectos políticos. La Diada, la “senyera” de las cuatro barras sin añadidos y el himno, constituyen los símbolos de esta unidad nacional.

Hoy, desgraciadamente, la Diada no es este símbolo compartido. Irresponsablemente, año tras año, son muchos los que la han convertido en la expresión de un determinado proyecto político que, por legítimo que sea, no debería apropiarse de los símbolos nacionales, excluyendo así a los que no comparten aquel proyecto.

Los símbolos nacionales expresan la Nación grande. La que está formada por todos los catalanes y las catalanas. Por los que creen que lo mejor para el país es la secesión y por los que piensan que lo mejor para el país es la mejora del autogobierno. Y por los que creen, libremente, que ni una cosa ni la otra son hoy una necesidad.

De nuevo, coincidiendo con la Diada, hago un llamamiento a la urgencia de hacer un balance del proceso independentista. Me dirijo, especialmente, a los que han puesto sus esperanzas y sus energías en la lucha por una causa repleta de sobreentendidos, eufemismos y agitación, sin que sus dirigentes les hayan explicado, sin tapujos, las consecuencias negativas de esta.

Hoy sabemos – todos – que el “procés” no ha comportado ningún avance en el   autogobierno. Ni mejora de la financiación, ni cambios en la organización territorial del Estado, ni mejoras competenciales.

En cambio, tenemos unas instituciones debilitadas, una sociedad con síntomas claros de división y una evidente pérdida de reputación de nuestras instituciones de autogobierno. Tenemos dirigentes políticos encarcelados y otros que han marchado. La actividad política ha quedado reducida al debate sobre la confrontación. La gobernación del país ha quedado en segundo plano, a pesar de las urgencias de la época que vivimos. Y, no lo olvidemos, nuestra capacidad de influencia en la política estatal y por tanto también en la política europea, es hoy muy limitada. Estamos perdiendo el liderazgo político, cultural y económico en el conjunto de España.

Quienes creen que las soluciones de nuestros problemas pasan por la independencia pueden tener sus razones, que son respetables. Cómo son también respetables las razones de los ciudadanos y las ciudadanas que no creen en ellas y que expresan, ya, un enorme cansancio después de un periodo tan largo de tensión política e institucional. Pero no se trata de tener la razón o de reforzar la propia autoestima. Se trata de hacer cosas que mejoren el estatus de Catalunya y la capacidad de nuestras instituciones de gobernar, de verdad, el país, al servicio de sus ciudadanos y ciudadanas.

Es hora de decir que la confrontación sistemática con España, sea más o menos inteligente, no ayuda a resolver las cosas ni nos lleva en ninguna parte. No se trata de renunciar a nuestras ambiciones. Queremos más y mejor autogobierno. Queremos que la Generalitat pueda gobernar con los instrumentos y los medios más adecuados. También queremos que la Generalitat gobierne bien. Con objetivos claros, alianzas claras.

Es una evidencia que, hoy, el gobierno de la Generalitat no puede gobernar bien. Es un gobierno que destina todas sus energías a la confrontación, con España y con quienes no comparten el proyecto independentista. Es un gobierno confrontado con él mismo en una lucha interna para determinar la hegemonía en el mundo independentista. Así es imposible gobernar y menos hacerlo pensando en el conjunto de los intereses, variados y todos ellos respetables, que hay a la sociedad catalana.

Tenemos que pensar en la nación grande, la que reúne esta sociedad. Y no en la nación pequeña, hecha de entusiastas de sus propias ideas que consideran traidores a los que no las comparten.

Es hora de gobernar pensando en el conjunto de los catalanes y las catalanas y en las urgencias de Catalunya. Y hoy, la principal de las urgencias es hacer frente a la crisis de la COVID y a sus consecuencias sociales y económicas.

La situación es excepcional. Nunca habíamos vivido una crisis de salud pública como la de ahora. Los efectos de la crisis de la COVID son, lo sabemos bien, sanitarios en primer lugar. Muchas personas han perdido la vida a causa del virus, muchas han enfermado. Y el virus sigue entre nosotros. Además de estas consecuencias, las secuelas de la pandemia en el ámbito social y económico son catastróficas, especialmente teniendo en cuenta las características de nuestro sistema productivo.

Ante esto, se impone una actitud de colaboración, de sumar, de buscar la unidad y de ahorrarnos los reproches mutuos. Todos los gobiernos, de aquí y fuera de aquí han cometido errores, ante el desconocimiento de un virus que nos ha cogido, a todos, desprevenidos. Necesitamos más humildad que exabruptos para endosar las responsabilidades a otros. Una crisis como esta no es buen momento para la confrontación política.

Por eso es lícito exigir al gobierno de Catalunya que gobierne. Que deje las polémicas políticas y las querellas partidarias en segundo plano. Que busque las alianzas necesarias, en Catalunya, y en España. No es momento de pelearse. Es momento de trabajar juntos.

Esta celebración de la Diada debería servir para cerrar heridas, no para ensancharlas.

Por otro lado, conviene hacer mención que la celebración de determinados actos de la Diada, tal y como han sido diseñados por las entidades organizadoras, comporta un incremento de los riesgos de expansión del virus, como ya han alertado los profesionales sanitarios y los responsables de Salud Pública. Los poderes públicos deben estar comprometidos en la protección del derecho a la manifestación, como derecho fundamental establecido por nuestra Constitución. Pero tienen también el compromiso de proteger otro derecho fundamental, el de la vida. Conviene que cualquier acto de celebración de la Fiesta Nacional no comporte riesgos para la salud.

 

José Montilla

Barcelona, 9 de septiembre 2020

 

Podéis leer el documento: Diada 2020_cast_def

 

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