En recuerdo de Joan Peiró

25 julio, 2018

 

El pasado martes 24 de julio, en Mataró, el President José Montilla partició en el acto de inauguración del monumento en honor a Joan Peiró i Beils (Hostafrancs, 1887 – Paterna, 1942), y otros luchadores asesinados por el franquismo.

Adjuntamos su intervención.

En recuerdo de Joan Peiró

Mataró, 24 de julio de 2018

Te agradezco, Alcalde, tu invitación. Y también a la Comisión Ciudadana, a la Fundación Unión de Cooperadores y a la familia de Joan Peiró.

Amigas y amigos, buenas noches a todo el mundo. …

Mataró recuerda con orgullo a sus ciudadanos y ciudadanas insignes. Y hoy lo hace en la persona de Peiró. Lo hacemos, convocados por las instituciones locales, en un acto institucional. Es decir, en un acto que quiere dirigirse a todos los ciudadanos y las ciudadanas de Mataró, sea cual sea su orientación política.

Podríamos hacer un largo alegato sobre su trayectoria humana, política y social. Pero ahora no es el momento. Debemos hacerlo, ciertamente, porque nuestra memoria es demasiado escasa y es importante retomar el hilo de la Historia para reconocer las grandes personas que nos han precedido y para recordar su legado.

Obrero del vidrio, sindicalista, autodidacta, cenetista, cooperativista, luchador antifascista, …

Revolucionario, en favor de una sociedad sin opresión social, explotación económica, dominios imperialistas ni guerras, … Como él mismo se definía.

Federalista, internacionalista, …

Ejecutado hace 76  años por la dictadura franquista.

Un referente de la cultura obrera de su tiempo. El presidente Maragall, en la entrega de la medalla Francesc Macià a su hija Guillermina, lo definió acertadamente como “exponente de la mejor tradición obrerista catalana”.

El legado de Peiró es notable. Y, demasiado desconocido. Por eso actos como este, como el homenaje que cada año hacéis en honor de su persona aquí en Mataró, ayudan a hacer que este legado perviva.

El de hoy es un acto sencillo, porque Peiró era un hombre humilde. Ambicioso en cuanto a ideales, pero no en cuanto a bienes materiales. Entregado al trabajo y a su causa. Generoso y comprometido.

Generosidad que demuestra a lo largo de su vida y que quiero ilustrar con un ejemplo: en el año 36, y para protegerlo de los grupos extremistas, acogió el primer alcalde republicano de Cornellà, Llorenç Marigó, hombre de derechas, del Partido Radical, trabajador como él del sector del vidrio. Marigó fue, años después, uno de los testigos de la defensa en el consejo de guerra que lo condenó a muerte.

Un acto sencillo pero no intrascendente. Ni prescindible. Ni inútil. Ni sobrero. Bien al contrario, conviene que hagamos estos actos de memoria, de reconocimiento. Son actos de justicia y de revindicación. Son actos de recuerdo y, a la vez, de compromiso con unas causas que son de ayer, que son de hoy y que estarán siempre presentes: la causa de la libertad, de la justicia social y de la fraternidad.

De todos los elementos que componen su biografía, dejadme que destaque uno: no tuvo miedo a ser tildado de traidor por sus correligionarios más radicales.

Por eso, siendo anarcosindicalista fue, a la vez, jefe de producción de la empresa cristalera donde trabajó.

Por eso, siendo de la CNT, defendió la vía del cooperativismo.

Por eso, siendo revolucionario, criticó con dureza, desde las páginas del Diari Llibertat, los incontrolados que en nombre de la revolución, intimidaban cualquiera que fuera contrario a sus ideas.

Por eso, desde la militancia anarquista, formó parte del Gobierno de la República, primero como Ministro de Industria, después como responsable de Energía.

Un hombre humilde. Con una sólida formación autodidacta. Con convicciones maduradas en la vida real, en el trabajo, en el combate diario.

Hoy Mataró le hace un monumento. Y sabemos todos que él rehuía el culto a la personalidad y, bien probablemente, no sería partidario de su propio homenaje. Pero recordarlo, a él y a todas las víctimas del franquismo, es un acto necesario para hacer pedagogía política – no para instrumentalizar su nombre – y reivindicar unos anhelos compartidos. También para hacer justicia y ganar una batalla contra el olvido.

José Montilla

24/07/2018